Una luz de esperanza

NAVIDAD en el Campo es para los pequeños el regalo de Navidad.

Cada año, en cada invierno, sin importar condiciones de camino y tampoco el frío extremo, los más ancianos de los pueblos olvidados esperan sobre el camino lleno de polvo y piedras. Con la mirada que parece cansada puesta a lo lejos, esperan con ansia la llegada de la Navidad. Los más pequeños del pueblo, desde sus salones de clase observan el paso de la brigada de Navidad en el Campo, mientras las mujeres más ancianas se asoman por las ventanas y salen a ver qué pasa. Con paso cansado y apoyadas en “bordones”, se reúnen en la plaza o la iglesia; los niños corren al encuentro de la brigada y van detrás de las unidades con sus cargas de piñatas, dulces y regalos para ellos, pero también las chamarras que los abrigarán para continuar sus estudios. Para las familias del campo ésta es la Navidad; por algunas horas dejan sus labores, aunque ya sólo cuidan las tierras áridas e infértiles, porque son su único patrimonio. En los estanques o abrevaderos no hay ni gota de agua para los animales, algunos quedan entre el monte, sucumbieron ante la sed o alguna enfermedad.

Rostros de alegría
El paisaje es desolador, la poca lluvia solamente logró “enverdecer” las plantas de gobernadora, pero no lo suficiente; el orégano también sufrió merma por la falta de lluvias. Con grandes esfuerzos y, pese a que no hubo venta de granos, porque el maíz y el frijol no se lograron, los campesinos han trabajado para mantener en pie sus casas de adobe.
Los jóvenes fueron absorbidos por las empresas y trabajan como operarios, pero están convencidos de que siempre hay una esperanza: Navidad en el Campo. Los rostros reflejan esa alegría y, como dice el obispo fray Raúl Vera, es confortable espiritualmente estar cerca de los humildes, saber de sus necesidades, de sus problemas. Pero también impulsarlos a que se organicen.
Entregar una cobija y un abrigo, es para los ancianos y niños recibir la luz de la esperanza de una Navidad abrigadora. Gratificante es ver las sonrisas, las caras de los ancianos y más su mirada; para ellos es la realidad de Navidad en el Campo, su Navidad que brilla cada año.

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